La poesía y las matemáticas

“En Purgatorio sobre todo, en mi primer libro, está muy presente la matemática, muy presente, como estructura, como estructura de los poemas, sobre todo la que se llama la teoría de conjuntos y la topología, son como proposiciones, como lógicas que se van desarrollando, eso en Purgatorio. Pero, en la visión general, la Ingeniería tuvo mucho que ver, y tiene que ver”.


Andrés Belledonne fue muy amigo mío,
pero se fue luego del colegio.
Francisco Cerda ha sido un gran amigo mío,
y lo es todavía hasta ahora.
Hugo Cuming fue mi compadre, mi socio
Era hijo de un carabinero.
Miguel Ángel Parada fue un gran amigo mío.
La verdad es que me llevaba bien con todos ahí dentro.
Era una sala enorme.
Eran salas muy grandes.
Yo generalmente me sentaba al final.
Era delgadísimo.
De una estatura relativamente por sobre el promedio
Tengo la sensación corporal de que estoy atado a mi infancia.
Creo que me, que...
Entiendo, que tengo sesenta y siete años,
que me encorvo, que me cuesta caminar
pero al mismo tiempo tengo una sensación física
que es la misma sensación que tenía cuando era niño,
una cierta fragilidad.
Un saber que tenía un cuerpo que no estaba hecho precisamente para ir a las Olimpiadas.
No iba a ser nunca campeón olímpico de natación.
Entonces, es como,
se parece a la sensación física que tengo ahora,
no es tan distinto a esa sensación física de cuando era niño.
Entonces es una extrañísima continuidad.
Palparme los huesos, reconocérmelos.
Entonces estoy muy atado
a mi sensación corporal que tenía cuando niño.
Mis recuerdos del Liceo Lastarria,
entré en cuarto de preparatoria hasta sexto de Humanidades,
como se llamaba antes,
es un recuerdo feliz, es un recuerdo feliz.
Llegué de un colegio que era un infierno para mí,
un colegio inglés,
a este colegio que tenía el curso de cincuenta por sala
pero a una experiencia pluriclasista.
Niños muy pobres y niños que tenían mucha plata.
De hecho, en el curso estaba un compañero mío
que se llamaba Hugo Cuming,
que era hijo de un carabinero de Chiloé,
y estaba Nelson Chinchón,
que era hijo del Director General de Carabineros de Chile, ¿me entiendes?
O sea, en un mismo curso.
Incluso antes,
cuando yo llegue no se usaba uniforme.
De repente, fue con Frei o con Alessandri,
no me acuerdo,
pero se crearon el uniforme con chaquetas azules con los pantalones
precisamente para uniformar la ropa,
o sea me entiendes, era una medida súper progresista en ese momento,
porque había demasiada diferencia de clase y todo,
entonces eso significaba que éramos todos iguales.
Y fue una experiencia fantástica,
por eso uno soñaría que la educación pública volviera a ser eso
porque, de verdad,
mi curso era un curso matemático,
quedamos todos en Ingeniería, todos,
con muy buenos puntajes,
y nuestra pelea era ganarle a los del Instituto Nacional,
cosa que nunca lo logramos,
pero los colegios públicos eran muy buenos.
Liceos como el Valentín Letellier, Liceo de Aplicación,
el Barros Borgoño, el Internado Barros Arana,
el Liceo 1 de niñas, el 13, el 7.
Eran colegios espectaculares y eran muchos mejores.
Nosotros despeciábamos a los chicos de colegios particulares, los del Saint George.
Entonces, eso es lo que yo entendería,
todavía hoy, con toda la diferencia,
por una educación gratuita y de calidad.
Fue una experiencia feliz, fue una experiencia feliz,
y además me hacía evadirme de mi casa,
donde las tensiones entre mi madre y mi abuela eran permanentes.
Éramos dos hermanos, yo y mi hermana.
Para mí era muy duro.
Y para mi hermana no, mi hermana lo pasó bomba cuando chica.
Hay toda una historia, porque vivimos las mismas historias,
pero ella lo pasó bien y yo lo pasé mal,
en mi casa.
Entonces el colegio, el liceo, era un...
y ahí me empecé a meter en política, empecé a escribir.
Empecé a escribir como a los catorce años, quince años,
pero era horrible.
En mi colegio teníamos poetas,
teníamos un poeta que se llamaba Gonzalo Millán,
que era muy bueno, muy bueno, un tipo...
Y habían otros, entonces...
Yo era, pertenecía a los matemáticos,
entonces era un poco esta contradicción.
Pero lo que a mí me gustaba era dibujar.
Ahí dibujaba bastante bien.
Le hacía los dibujos a todo el curso.
Pero me importaba, sí me importaba sacarme buenas notas.
Era competitivo.
Pero al mismo tiempo, hacía mucho la cimarra,
porque yo vivía al lado.
Después nos fuimos a vivir a José Miguel Infante,
y después a la calle Granaderos,
que quedaba a media cuadra del colegio.
Entonces ahí me despertaba cuando sonaba el timbre,
porque lo escuchaba de mi pieza.
Salía corriendo, si iba atrasado, entonces no entrábamos a clases
nos encontrábamos siempre con Hugo Cuming
y nos íbamos a hacer la cimarra.
El primer año, no me fue muy bien.
Bastante, bastante mediocre la verdad.
Ahora, era un colegio difícil, era un liceo, eran complicados en esos años.
Todos los compañeros míos,
todos entraron a la universidad a estudiar ingeniería.
Éramos el segundo mejor colegio después del Instituto Nacional,
en la época de gloria de la enseñanza pública.
Esto era el primer año de Humanidades,
con la profesora Atenas de Elgueta,
la profesora jefe,
cuyo marido, Don Sergio Elgueta que era el presidente del Sindicato de Profesores de Chile.
Atenas, ahí está.
Después fue la Irma Covarrubias, que está acá.
Ella fue muy importante, muy determinante en mi vida.
Profesora de matemáticas.
Yo era bastante bueno para las matemáticas,
bastante bueno,
y ella me convenció de estudiar Ingeniería.
La quiero muchísimo.
Se equivocó con el pronóstico,
pero a la larga no se equivocó tanto.
Pero era una persona de una tremenda personalidad,
que me quería.
Era casi una especie de mamá mía, yo la quise mucho.
En "Purgatorio" sobre todo, en mi primer libro,
está muy presente la matemática, muy presente
como estructura, como estructura de los poemas,
sobre todo la que se llama teoría de conjuntos y la topología.
Son como proposiciones, como lógicas
que se van desarrollando, eso en "Purgatorio".
Pero, en la visión general, la Ingeniería tuvo mucho que ver,
y tiene que ver.
Porque, yo creo que la mayor obra de Ingeniería que se ha hecho en Chile es el "Canto General" de Pablo Neruda.
Y la mayor obra de arte
de "land art"
es el tajo abierto de Chuquicamata.
Entonces, eh,
para mí esas cosas que están profundamente ligadas,
que me hace al mismo tiempo tener una visión tal vez romántica de la poesía.
Al mismo tiempo
tengo la noción de estructura,
de cómo se construye algo,
del dibujo, del diseño.
Que un hombre como Pablo Neruda lo tenía innato,
sus libros pueden ser más buenos o malos
pero desde el punto de vista de la construcción y de la estructura,
de cómo están alineados los poemas y todo eso, son perfectos,
incluso los libros más malos de él.
Un libro de poemas no es simplemente un amontonamiento, una recogida.
Puede serlo también,
pero para mí era, era otra cosa.
O sea, estudiar Ingeniería me influyó muchísimo.
Sobre todo yo creo que está en los
en "Purgatorio", en "Anteparaíso" y en "ZURITA",
pero en todos está.
En "ZURITA" son estructuras simétricas.
Está dividido en tres partes,
son más o menos de la misma extensión.
También me viene, por eso también, la admiración por Dante.
No solamente por mi abuela, si no que
no sé si será el poeta más grande de la historia del universo,
pero sí era el más perfecto.
En un sentido de la obra,
que termine "El Infierno", "El Purgatorio" y "El Paraíso" con la palabra "estrella",
o sea, el orden que tenía,
eso también me influyó mucho.